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data publikacji: 05-11-2007 | 22:38
data ostatniej modyfikacji: 12-04-2010 | 20:32
México en las fotografías de Juan Rulfo 05 listopada 2007
  



México en las fotografías de Juan Rulfo

Sólo mostrar algo, cualquier cosa,

 a la manera fotográfica,

es mostrar que está oculto.

Susan Sontag

 

Juan Rulfo logró el gran éxito gracias a un libro de pequeño tamaño titulado Pedro Páramo. Su primera edición tuvo lugar en México[1] en el año 1955 aunque Rulfo haya debutado como escritor pocos años antes, en 1948, con su colección de cuentos El llano en llamas. Al principio, Rulfo no fue acogido por el público con mucho entusiasmo, aunque después algunos críticos compararon a su Pedro Páramo con obras de artistas de gran renombre, tales como Virginia Wolf,  William Faulkner o Marcel Proust[2]. A Rulfo le interesaba la cultura y la religión de las civilizaciones del habla náhuatl y escribió casi cuatro mil ensayos dedicados a la antigua arquitectura de América del Sur[3]. Esta introducción es esencial para entender sus obras fotográficas, dado que él mismo no sólo fue un escritor genial, sino también un fotógrafo muy brillante[4]. Rulfo fue reconocido mundialmente por su obra literaria, pero su trabajo fotográfico pasó más desapercibido pese a algunas publicaciones ya existentes. Dejó un legado de aproximadamente seis mil negativos, actualmente en proceso de clasificación, por lo que algunas fotografías no cuentan aún con una identificación definitiva.       

 

Rulfo empezó a hacer fotografías en los años 1940 – 1958 (o entre el 1945 y 1955, como indica Erika Billeter[5]) cuando trabajaba para Goodrich Euzcadi. En aquella época, recorrió parte del país trabajando de vendedor para una fábrica de neumáticos y tuvo oportunidad de observar sigilosamente la vida rural de su país. Le entusiasmaba hacer fotografías, como indican sus amigos, conocía técnicas de este arte y entabló amistades con fotógrafos tales como Antonio Reynoso o Gabriel Figueroa. Indudablemente, le era familiar la larga tradición de imágenes del México creada por otros fotógrafos como Guillermo Kahlo, Hugo Brehme, Edward Weston, Ansel Adams o Man Ray. También se puede hacer algunas comparaciones entre las fotografías rulfianas y de dichos artistas en cuanto al uso del color, la luz o la perspectiva específica de las fotos[6].

        

Todas las fotografías de Rulfo están en blanco y negro, lo que se puede observar en el primer gran catálogo de sus fotografías[7]. Carlos Fuentes, un gran admirador de las obras rulfianas, clasifica sus imágenes fotográficas en rurales y urbanas. Las primeras de ellas son las fotos de la geometría creada por un cruce de rieles de ferrocarriles que se desplazan, entreveran y diseñan como las líneas incásicas de Nazca. (…) Otra es la foto de ese símbolo del paisaje mexicano, el maguey, la pita, "planta vivaz" la llama el Diccionario de la Lengua Española, planta de pencas radicales, con espinas en la punta y formas de pirámide triangular. Es el agave, la planta embriagante del pulque y del tequila. Y es, en inglés, la century plant, la planta del siglo[8]. Esta simple división muestra el México de los tiempos de Rulfo en forma de dos polos opuestos: el campo, los campesinos y sus problemas frente a la vida de la ciudad, metrópoli mexicana. México en las fotografías de Juan Rulfo se extiende entre dos extremos, se muestra como si se encontrara en medio de una batalla persistente entre la naturaleza y la civilización. Batalla y lucha son temas que destacan en todas las obras de Rulfo, tanto fotográficas como literarias. Algunos críticos opinan que debido a que la niñez del escritor se vio afectada por las luchas religiosas de su país, la guerra de los cristeros,  particularmente violentas en el estado de Jalisco (lugar donde nació Rulfo en 1917), sus obras evocan los temas relacionados con la guerra, muerte, violencia y soledad. Aunque en dichas obras literarias aparecen directamente los acontecimientos de la Revolución Mexicana, en las fotos del escritor no se pueden observar muchos soldados ni campesinos con armas. El tema de la revolución se abarca de un modo más sencillo. Las imágenes de pueblos deshabitados, mujeres desoladas o fotografías de las ruinas de las iglesias y edificios son repercusiones de la revolución, tal como la ve Rulfo. En este contexto también el color blanco y negro de las fotos tiene su valor simbólico[9]. Rulfo muestra México sin colores, con mucho detalle, aprovechando únicamente el contraste entre lo negro y la blancura de las paredes o el brillo de la luz del sol. Yoon Bong Seo así describe las técnicas fotográficas de Rulfo: logró un lenguaje fotográfico donde la síntesis triunfa con el mínimo de elementos plásticos sin barroquismos. Su realismo parece moldeado a golpes, casi siempre con luz del cenit, que nos obliga a observar los detalles y a detenernos en su todo intemporal de apariencia serena[10].

        

En las fotos rulfianas predomina el tema de la soledad y del abandono. El ambiente melancólico que emana de las fotos de calles vacías de los pueblos o paisajes de las ruinas aztecas y mayas resulta bastante agobiante[11]. Las fotografías de Rulfo abundan en serenos paisajes del mar, troncos de los árboles y las montañas. Hay mucha variedad de imágenes de campesinos viajando, reunidos en una iglesia o trabajando en el campo. También presenta Rulfo a los mexicanos disfrutando de sus fiestas y durante procesiones religiosas. Especialmente significativos son los retratos: él de un hombre con el rostro cubierto con una máscara o el ciclo de los retratos de los músicos en sus momentos de descanso[12]. Carlos Fuentes comentó estos retratos del siguiente modo: Cada uno de los hombres, mujeres y niños de las fotografías de Rulfo posee una riqueza inmediatamente reconocible, se llama la dignidad. No siempre la alegría. Pero la dignidad sí. (…) No podemos, por ello, divorciar las figuras rulfianas de un saberse mortal que consiste en reclamar una parcela de inmortalidad. Cada hombre, mujer o niño de esta maravillosa colección de fotos posee la belleza de las formas que se niegan a ser olvidadas. En este punto convergen el arte literario y el arte plástico de Juan Rulfo[13]. El fotógrafo mexicano muestra la visión de su país a través de las imágenes de su población, de los hombres que habitan esta tierra seca. Según Erica Billeter, Juan Rulfo no hace fotografías literarias. Sus fotos no cuentan nada. Sólo muestran. Muestran a los hombres y su tierra. Rulfo expresa el México indio, los campesinos y su vida cotidiana en el campo; gentes que le salen al paso durante sus caminatas por los pueblos. Para Rulfo la población rural todavía es testigo de un mundo luminoso, acunada en la inocencia de las condiciones preindustriales de trabajo y viviendo en armonía con la naturaleza[14].

        

Rulfo, con gran atención y sensibilidad, supo también representar la fusión de la religión cristiana y las creencias paganas presentes en la sociedad. Aparecen fotografías de los sacerdotes en un paisaje casi desértico, campesinos rezando y varias fotos de las cruces de las tumbas. Hay que mencionar también los ciclos de las ruinas de las pirámides mayas y aztecas que reflejan el gran interés que demostraba Rulfo por las civilizaciones precolombinas. Víctor Jiménez opina que Rulfo era fiel a su teoría de que la conquista aún no se había acabado[15]. Este afán de mostrar las civilizaciones antiguas como si siguieran vivas (a través su arquitectura que persistió hasta nuestra época) es visible especialmente en una fotografía de las ruinas en la que, a modo de un juego de imágenes, en vez de un edificio abandonado se divisa una imagen de una cara humana[16]. 

       

Rulfo fue un gran admirador de detalles que escondían las diferentes miradas de los mexicanos. Además de las técnicas fotográficas que empleaba, tales como la óptica, los colores o la perspectiva, es importante subrayar su empeño en expresar la increíble atmósfera del pueblo mexicano. Desde su perspectiva, México se muestra desolado, deshabitado, lleno de sombras[17] y ruinas. Pero al mismo tiempo es un México lúdico, celebrando sus fiestas populares, comprando en sus mercados o yendo en procesión. Esta doble visión permite observar las tierras rulfianas más vivas y, paradójicamente, más cercanas a la realidad cotidiana. Aunque el realismo de sus fotografías es asombroso, no se debe olvidar que Rulfo, tanto el escritor y como el fotógrafo, siempre fue un artista sensible y grande. Sus fotografías también muestran una imagen de México filtrada a través de su creación artística. De este modo, Rulfo transforma sus tierras en arte, aunque nada de esto suponga que sus fotografías pierdan el gran sentido mimético.

 

 Magdalena Bąk 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFIA

 

La vida y las obras literarias de Juan Rulfo:

 J. C. González Boixo, Introducción [en] Pedro Páramo, sexta edición, Cátedra, Madrid 1989.

Juan Rulfo como fotógrafo:

Y. Bong Seo, Juan Rulfo, escritor y fotógrafo: dos artes en conjunción [en]

http://sincronia.cucsh.udg.mx/Rulfofoto.htm

 

México: Juan Rulfo fotógrafo, Lunwerg Editores, Madrid 2001.

 

P. Sorozábal Serrano, Los pasos del tiempo [en] Revista Iberoamericana, vol. XLII, núms. 116-117, (jul.-dic., 1981).

 

Otras revistas y catálogos:

 

http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/juanrulfo/rulfofotografo.htm

 

Otros fotógrafos sobre México:

 

http://redescolar.ilce.edu.mx/redescolar/biblioteca/special/manuel_a_b/index.htm

 

http://www.anseladams.com/index.asp?PageAction=VIEWCATS&Category=7  

 

http://www.manraytrust.com/

 

http://www.mexicodesconocido.com.mx/espanol/cultura_y_sociedad/arte/detalle.cfm?idcat=3&idsec=14&idsub=55&idpag=2286



[1] Uso la palabra México para subrayar que es el México desde punto de vista de Juan Rulfo.

[2] Cf. J. C. González Boixo, Introducción [en] Pedro Páramo, sexta edición, Cátedra, Madrid 1989, pág. 20.

[3] Cf. Por ejemplo J. Rulfo, Prólogo [en] Hablan los Aztecas. Historia general de las cosas de Nueva España. Fray Bernardino de Sahagún y los informantes aztecas, Tusquets Editores, Barcelona 1985, págs. 6-9.

[4] Cf. artículos sobre influencias entre las obras literarias y fotográficas en el arte de Juan Rulfo: M. Giménez  Cacho, Juan Rulfo – fotógrafo [en] http://www.conaculta.gob.mx/cimagen/lunac/luna6/rulfo.html, Luna Córnea Nº 6; J. Rovner, Imágenes del páramo [en] http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/libros/01-10/01-10-14/nota3.htm; Y. Bong Seo, Juan Rulfo, escritor y fotógrafo: dos artes en conjunción [en]

http://sincronia.cucsh.udg.mx/Rulfofoto.htm; C. Fuentes, Formas que se niegan a ser olvidadas [en] México: Juan Rulfo fotógrafo, Lunwerg Editores, Madrid 2001, págs. 13–15; M. Glantz, Los ojos de Juan Rulfo [en] op. cit., págs. 17-21; E. Rivero, Juan Rulfo: escritura de la luz y fotografía del verbo… [en] op. cit., págs. 27-32 y otros autores de textos desde: México: Juan Rulfo fotógrafo, op. cit., págs. 13-43. 

[5] E. Billeter, Juan Rulfo: imágenes del recuerdo [en] México: Juan Rulfo fotógrafo, op. cit., pág. 40.

[6] Cf. anotaciones de E. Billeter, ibidem, págs. 39-43.

[7] México: Juan Rulfo fotógrafo, Lunwerg Editores, Madrid 2001 y otras ediciones. Este ensayo está basado en las fotografías desde dicho libro – catalogo.

[8] C. Fuentes, Formas que se niegan a ser olvidadas, ibidem, págs. 14-15.

[9] El duro blanco y negro de las fotos mexicanas de Rulfo es un grito en la tierra y una llamada al orden, a un orden que no puede serlo sin un previo desorden que deje las cosas en su sitio, no donde estaban (Alfonso Sastre). La cámara rulfiana fotografía el caos llamando el orden y fotografía el orden llamando el caos [en]  P. Sorozábal Serrano, Los pasos del tiempo [en] Revista Iberoamericana, vol. XLII, núms. 116-117, (jul.-dic., 1981), pág. 156.

[10] Y. Bong Seo, Juan Rulfo, escritor y fotógrafo: dos artes en conjunción [en] http://sincronia.cucsh.udg.mx/Rulfofoto.htm

[11] Casas derruidas, puertas y ventanas desvencijadas, escombros; lugares abandonados, parajes solitarios, calcinados, praderas incendiadas, cementerios, cruces, sepulturas, iglesias y edificios antiguos, símbolos religiosos (…) hombres míseros (…) rostros endurecidos… sortean el anchuroso mundo de su universo fotográfico. (…) Rulfo no fotografía solamente a un mundo “detenido para siempre”, sino a uno que – con profundo dolor – también desaparece. [en] E. Rivero, Juan Rulfo: escritura de la luz y fotografía del verbo…., ibidem, pág. 31.

[12] Rulfo va a la fiesta mestiza y hace brillar sus matices soberbios en el momento del silencio. La mirada de Rulfo nos hace escuchar la música callada. La música en su ausencia [en] http://arteyliteratura.blogia.com/temas/juan-rulfo.php

[13] C. Fuentes, ibidem, pág. 15.

[14] E. Billeter, ibidem, pág. 40.

[15] La visión que adquirió Juan Rulfo de la historia nacional fue la de una continua violencia no limitada a los años revolucionarios, por cierto, sino iniciada con una conquista “muy cruel”, como acostumbraba decir. V. Jiménez,  El México de Juan Rulfo [en] México: Juan Rulfo fotógrafo, ibidem, pág. 36.

[16] Cf. México: Juan Rulfo fotógrafo, ibidem, pág. 175.

[17]Cf. las memorias de Alberto Ruy Sánchez sobre Juan Rulfo: Viendo una fotografía una vez me dijo: "La sombra es una cosa que se toca". Y en las fotografías de este libro [Juan Rulfo: Letras e imágenes] las sombras están presentes como si él hubiera estado retratando el reino de las sombras. Las personas son ligeras, muchas veces diminutas. Las sombras son más presentes, los edificios son como el cielo. [en] http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/juanrulfo/rulfofotografo.htm

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