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La interdisciplinariedad de la fonética 15 maja 2005
  
La interdisciplinariedad de la fonética
 

Introducción

 

La fonética (gr. he pone = sonido, voz, habla) es un estudio del habla humana en general. Se ocupa de toda la escala de sonidos posibles – investiga cómo se producen, examina sus características acústicas, comprueba cómo se perciben dichas características – y tiene una larga historia. Los antiguos gramáticos indios eran unos fonetistas sofisticados. Su trabajo no se iguala con ningún otro hasta el siglo XIX. Los griegos y los chinos aportaron un avance muy limitado a la fonética. El primer gramático islandés y los árabes medievales eran mucho mejores, pero todavía no llegaban a los estándares indios. La tradición moderna de la fonética comenzó en Inglaterra y llevó, a través del trabajo de científicos tales como Ellis, Bell, Sweet y Jones, al establecimiento de la British School of Phonetics.[1] La fonética no ha alcanzado el éxito últimamente, sino que avanzó como ciencia en el siglo XIX. Fue por aquel entonces cuando Henry Sweet afirmó en el prefacio de su Hanbook of Phonetics (1877): “the importance of phonetics as the indispensable foundation of all study of language (...) is now generally admitted”. Fue una afirmación anticipada y muy optimista. [2]

 

1. El objetivo de los estudios fonéticos. La fonética como ciencia multidisciplinar.

 

            Parece significativo que los diccionarios lingüísticos ofrezcan definiciones de la fonética que varían según la publicación. Este hecho es debido a dos motivos: a) la polémica que despierta la fonética como ciencia independiente, b) la extensión del campo en el que investiga y la cantidad de problemas de los que trata.

            “A Dictionary of Phonetics and Phonology” (Trask, 1996) explica el término fonética como el estudio científico convencionalmente dividido en fonética articulatoria (‘articulatory phonetics’), fonética acústica (‘acoustic phonetics’) y fonética auditiva (‘auditory phonetics’), que más adelante llamaremos “perceptiva”. El siguiente párrafo presenta descripciones de los objetivos de cada una de estas especializaciones de la ciencia.

Trask advierte que la fonética fue denominada antiguamente fonología, pero que hoy en día ambas disciplinas constituyen ramas independientes dentro de la lingüística y, como explicaremos a continuación, limitan sus competencias a aspectos diferentes del habla humana. El autor destaca, dentro del mismo término fonética, la fonética instrumental (‘instrumental phonetics’), que utiliza aparatos de medida, grabación y análisis de los datos aplicados en cada una de sus especializaciones. Y distingue también entre fonética general (‘general phonetics’ o ‘antropophonics’) – que considera la totalidad de los sonidos del habla producibles por el aparato vocal humano independientemente de cualquier uso lingüístico real o teóricamente posible – y fonética lingüística – que examina los sonidos del habla que se dan en lenguas particulares o en lenguas en general. Trask subraya que la fonética se considera una disciplina distinta de la lingüística, aunque ambas forman parte de una disciplina de grado mayor denominada ciencias lingüísticas (‘linguistic sciences’), que se conoce con el término de ciencias del habla (speech sciences). Cuando los fonetistas se encuentran en los congresos internacionales, se reúnen con fisiólogos, físicos, anatomistas, médicos, psicólogos, profesores de canto y retórica; así como con patólogos del habla. De ahí viene el título de International Congress of Phonetic Sciences (plural).[3]

Las diferentes especializaciones de la fonética abordan el análisis del habla a varios niveles. La FONÉTICA ARTICULATORIA es el estudio de los órganos articulatorios como la lengua o la laringe y de su funcionamiento en la producción de los sonidos del habla, por lo cual requiere ciertas nociones de anatomía, fisiología y neurofisiología del aparato fonatorio. FONÉTICA ACÚSTICA es el estudio de las propiedades físicas de los sonidos producidos por estos órganos. Requiere la utilización de técnicas de procesamiento digital de señales y conocimientos básicos de conceptos físicos, y se limita a veces al análisis instrumental y a la medida de las ondas sonoras. La FONÉTICA PERCEPTIVA es el estudio del sistema nervioso y el cerebro. Requiere conocimientos de psicología, neuropsicología, neurofisiología i/o psicoacústica. Todos los datos obtenidos a partir de estos tres tipos de análisis permiten tener una visión general del modo en el que el oyente analiza y procesa la onda sonora que oye y percibe. Como podemos ver la fonética, en cada uno de sus aspectos, es una ciencia tanto multidisciplinar como interdisciplinar.

 

2. Relación con otras ciencias. La fonética como ciencia interdisciplinar.

 

         El mensaje se transmite a través del habla, articulado, y se basa en un funcionamiento articulatorio y acústico dentro del sistema lingüístico. Los movimientos de los órganos vocales fueron la base para la descripción fisiológica, no obstante, este material ha sido modificado por la naturaleza acústica de los sonidos y por la función que éstos desempeñan en los sistemas del habla. Nuestro conocimiento de los mecanismos, a través de los que se produce y percibe el habla, ha sido ampliado y modificado por las investigaciones recientes, tanto en los campos de la fonética  fisiológica y acústica, como en el de la psicología de la percepción.[4]

            Abercrombie recuerda en “Fifty Years in Phonetics” (1991:10): “Los dispositivos como el espectrógrafo, la fibra óptica y el habla sintetizada son todos progresos que marcaron una gran diferencia en la enseñanza e investigación de la fonética.”[5]

Peter Ladefoged  confiesa, en el prefacio de su libro “Three Areas of Experimental Phonetics” (1967): “El fonetista debe tener más talentos que yo. Este libro está basado en ensayos, cuyos coautores son dos fisiólogos (David Whitteridge y Morrel Draper),un psicólogo (Donald Broadbent) y dos ingenieros de comunicación (Walter Lawrence y Norris McKinney). Analógicamente, el objeto de la fonética debería interesar a gente en muchas disciplinas. Espero que los resultados de los experimentos presentados aquí resulten útiles para los lingüistas, profesores de lenguas, patólogos del habla y todos aquellos que tienen que describir el habla por motivos prácticos, así como para los de los campos de mis colaboradores.”[6] Efectivamente, este libro constituye una contribución de gran valor a la fonética, la lingüística, la psicología, la acústica, la terapia de los trastornos de fonación y la enseñanza de lenguas.

El estudio del habla es un esfuerzo interdisciplinar que se basa en los recursos de muchos campos científicos, desde la lingüística y la psicología hasta la etnología y la ingeniería. Ha experimentado un período inaudito y, hasta ahora, ha seguido creciendo continuamente durante varias décadas. Hay muchas razones que explican este crecimiento: el espíritu científico de la época, la naturaleza multidisciplinar de las ciencias del habla y, quizás el más importante, el desarrollo tecnológico que nos permite una evaluación precisa y fidedigna de los fenómenos empíricos, así como una comprobación de las ideas competitivas y de interés. Sin duda, el desarrollo y la continua refinación de las herramientas y técnicas de análisis y síntesis del habla de alta precisión, así como de los aparatos que graban y analizan los parámetros electro-fisiológicos de la producción del habla, han facilitado un conocimiento que, en el caso contrario, no hubiera sido posible. La adquisición de este conocimiento se dio en prácticamente todas las áreas de la investigación que incluyen el estudio del habla, aunque no siempre alcanzó el mismo grado. De hecho, en algunos aspectos de la investigación el avance ha sido tan extenso y tan rápido que resulta difícil creer que sucedió en un período de tiempo relativamente corto, es decir, desde principios de los años 50. Mientras tanto, aprendimos mucho de lo que sabemos hoy sobre los correlatos acústicos para las distinciones fonéticas y su percepción, sobre la actividad neuromuscular en la producción del habla y sobre las habilidades inherentes que un niño aplica al aprender a percibir, producir y entender los sonidos del habla.[7]

La fonética y la fonología se cruzan con un gran número de intereses, en parte debido a las conexiones teóricas entre los aspectos del habla y otros campos de estudios científicos, en parte por varios motivos prácticos que constituyeron un estímulo para las investigaciones del habla y sacaron, ellos mismos, provecho de sus resultados. El interés en grabar y describir la pronunciación tiene una larga historia. La afición por grabar las pronunciaciones dialectales, por ejemplo, fue un factor importante en el desarrollo de la trascripción fonética moderna. El interés creciente por los detalles que se hubieran podido incluir en la trascripción y por grabar las lenguas hasta entonces no registradas, como las lenguas indígenas de las Américas, aportaron nuevos datos a la teoría fonológica. También la enseñanza de las lenguas contribuyó a la fonética y la fonología. El provecho es recíproco, ya que muchos trabajos tanto de la fonética como de la fonología han sido escritos en beneficio de los aprendices de lenguas extranjeras. La información sobre el habla y la pronunciación es, por lo tanto, de interés general para los usuarios de la lengua y de importancia específica para todos los comprometidos en grabar, describir y enseñar lenguas. Otras profesiones atañen directamente al habla y la audición, en particular la audiología, terapia de los trastornos de fonación y patología del habla. Tener una base sólida en la fonética y la fonología constituye normalmente parte integral de la ejecución de estas profesiones. La práctica y la investigación en estos campos contribuyeron también al desarrollo de la fonética y la fonología. El progreso tecnológico del siglo XX abrió nuevos caminos para la investigacione de las propiedades acústicas y articulatorias del habla y amplificó sustancialmente el objeto de  estudio de la fonética. El campo de la investigación instrumental en extensión continua no sólo hizo posible mejorar algunas de las observaciones impresionistas previas acerca del habla, sino que también causó una interacción con otras áreas de investigación,  como la fisiología, la física o la electrónica. Hoy en día, hay un desarrollo prometedor en la generación del habla sintetizada y en la conversión de la misma a texto, a través de las máquinas que escriben lo que “oyen”. Este tipo de estudios tienen un importante potencial comercial y despiertan fascinación teórica, además de unir a los fonetistas y los fonólogos con expertos en computación e inteligencia artificial.[8]

 

3. Discusión en torno a la independencia de la fonética.

        

            Las Escuelas de Ginebra, Londres y los lingüistas del Círculo de Praga enseñan, cada uno a su manera, que hay que distinguir entre lengua y habla, langue y parole (F. de Saussure), language and speech (A. Gardiner). El acto del habla supone un contacto verbal dentro de una comunidad lingüística. El elemento fundamental del habla es la palabra articulada, viva, no la impresa.[9]

            Al igual que las reconocidas Escuelas de Teoría Lingüística proponen una distinción entre lengua y habla, de las cuales sólo la segunda constituye el objeto de los estudios fonéticos, David Abercrombie (1967:2-19) traza una línea de distinción entre lengua y medio, con el objetivo de presentar de una manera clara de qué se ocupa la fonética. “Language, we could say, is form, while the medium is substance. A medium, therefore, is not in itself language; it is a vehicle for language.” Por lo tanto “phonetics has as its object of study the aural medium in all its aspects.”

            Teniendo en cuenta estas distinciones, merece la pena marcar también la diferencia entre fonética y fonología. Trask (1996:275-277) nota que el término fonología se aplicó, en los trabajos de muchos estructuralistas americanos, a la totalidad de la fonética y la fonémica (‘phonemics’) – fonología en el sentido moderno de la palabra –. En el siglo XIX fue un término frecuentemente utilizado para denominar lo que hoy reconocemos como la fonética, extendido i especializado. Y, de vez en cuando, para nombrar o bien a la fisiología del habla, estudio de la pronunciación (sea general o de una lengua particular), o bien al sistema de sonidos de una lengua individual. No obstante, el autor explica que la distinción moderna entre fonética y fonología no se estableció de una manera clara hasta los años 50 del siglo pasado. Añade también que el término fonética funcional (‘functional phonetics’), introducido por André Martinet, se usaba a menudo con referencia a la fonología y hasta hoy día sigue siendo utilizada en algunos ámbitos en este mismo sentido. La fonología se considera en la actualidad una rama de la lingüística, contrastada con la fonética, que trata las relaciones entre los sonidos del habla, tanto en las lenguas en general como en lenguas particulares. Aunque la creación de la escritura alfabética requería indispensablemente un dominio intuitivo de la fonología, esta disciplina no empezó a distinguirse de la fonética hasta finales del siglo XIX, y, de hecho, la diferencia clara entre las dos materias no se definió hasta el siglo XX, sobre todo como resultado del trabajo de la Escuela de Praga que popularizó el término fonología en el sentido contemporáneo.

La fonología se ocupa de los elementos invariables del habla, de las unidades lingüísticas codificadas en las ondas sonoras que son producidas y percibidas por los seres humanos, examina las estructuras del habla y cómo se organizan los sonidos en sistemas dentro de lenguas particulares. Observa también las relaciones entre ellos, es decir, cómo se combinan y cómo afectan el uno al otro. El habla no es sólo un movimiento o energía, es una actividad humana sistemáticamente organizada para expresar pensamientos. El término fonología se asocia a menudo con el estudio del nivel más alto de la organización del habla. Por lo tanto, se atribuye a la fonología la relación con la organización del habla dentro de las lenguas específicas, o con los sistemas y patrones de sonidos que aparecen en las lenguas particulares. Desde este punto de vista, la descripción general de cómo se producen y perciben los sonidos del habla serían trabajos dentro del ámbito de la fonética, mientras que el análisis y la descripción de los sonidos formarían parte de la fonología. La fonética se centra más en la variación articulatoria y acústica y en el modo en que ésta se percibe. En otras palabras, la fonética se ocupa de los sonidos del habla en sí mismos, de cómo se producen, cómo se perciben, y observa los parámetros físicos implicados en el proceso del habla, teniendo en cuenta la variabilidad observable en la onda sonora, a nivel articulatorio y acústico,  y las diferencias entre distintos locutores, así como los cambios de estado de ánimo de los mismos y su adaptación al contexto, entre otros.[10]

Dieth (1968:6-8) presenta una visión interesante de la fonética al definirla como ciencia auxiliar de la fonología, entendida ésta como estudio de los sonidos de una lengua concreta, tanto por su estado actual (fonología descriptiva), como en atención a su desarrollo histórico (fonología tratada desde el punto de vista etimológico). Noreen-Pollak, citado por Dieth, afirma: “antes de emprender el estudio fonológico de una lengua, es necesario familiarizarse con su ciencia auxiliar más importante – la fonética – la ciencia de las suposiciones acústicas, anatómicas y fisiológicas de los sonidos.”[11] Dieth concluye que aunque la fonética sea, según él, una ciencia auxiliar, constituye una disciplina indispensable para un pleno entendimiento de cualquier otro estudio de la historia o de los sonidos del habla.

Ambas materias han sido variadamente definidas y parece imposible considerar tales definiciones sin abordar cuestiones fundamentales acerca de la naturaleza de la realidad y su exploración científica. David Abercrombie advierte en el prefacio de su trabajo “Studies in Phonetics and Linguistics” (1965), en el que recoge artículos escritos durante 28 años, que “en realidad, representan una continuidad en el interés que durante este tiempo ha habido por ciertos aspectos de ambas materias. O, más exactamente, por la zona fronteriza entre ellas: asuntos como la función del lenguaje en la sociedad, problemas de escritura y trascripción y las tradiciones del pensamiento lingüístico.”[12]

            Como asume Dieth, la fonética es una ciencia auxiliar, pero que, gracias al lugar central que ocupa el objetivo de investigación, sirve a toda una serie de disciplinas, dándoles el carácter de materias autónomas. Los teóricos contemporáneos no están de acuerdo con este punto de vista. La fonética se considera hoy en día una ciencia autónoma e independiente.

 

 

Natalia Aleksandra Buczko

 

 

 

 

 

 

 

 

Referencias bibliográficas

 

ABERCROMBIE, David, Fifty Years in Phonetics, Edinburgh University Press, Edinburgh, 1991.

 

ABERCROMBIE, David, Elements of General Phonetics, Edinburgh University Press, Edinburgh, 1967.

 

ABERCROMBIE, David, Studies in Phonetics & Linguistics, Oxford University Press, London, 1965.

 

BALL, Martin J., RAHILLY, Joan, Phonetics. The Science of Speech, Editorial Arnold, London, 1999.

 

CLARK, John, YALLOP, Colin, An Introduction to Phonetics and Phonology, Second Edition, Blackwell, Oxford, 1995.

 

DAVENPORT, Mike, HANNAHS, S. J., Introducing Phonetics & Phonology, Editorial Arnold, London, 1998.

 

DIETH, Eugen, Vademekum der Phonetik. Phonetische Grundlagen für das wissenschaftliche und praktische Studium der Sprachen, Zweite Auflage, Francke AG Verlag, Bern, 1968.

 

EIMAS, Peter D., MILLER Joanne L. (Eds.), Perspectives on the Study of Speech, Lawrence Erlbaum Associates, Publishers; Hillsdale, New Jersey, 1981.

 

LADEFOGED, Peter, Three Areas of Experimental Phonetics, Oxford University Press, London, 1967.

 

MACKAY, Ian R. A., Phonetics: The Science of Speech Production, Second Edition, Litlle, Brown and Company INC., Boston / Toronto / San Diego, 1987.

 

PIKE, Kenneth L., Phonetics. A critical analysis of phonetic theory and a technic for the practical description of sounds, The University of Michigan Press, Michigan, 1972.

 

TRASK, R. L., A Dictionary of Phonetics and Phonology, Routledge, London,



[1] TRASK, R. L., A Dictionary of Phonetics and Phonology, Routledge, London, 1996, p. 270.

[2] DIETH, Eugen, Vademekum der Phonetik. Phonetische Grundlagen für das wissenschaftliche und praktische Studium der Sprachen, Zweite Auflage, Francke AG Verlag, Bern, 1968, p. 2.

 

 

[3] Ídem, p. 9.

[4] CLARK, John, YALLOP, Colin, An Introduction to Phonetics and Phonology, Second Edition, Blackwell, Oxford, 1995, p. 4; PIKE, Kenneth L., Phonetics. A critical analysis of phonetic theory and a technic for the practical description of sounds, The University of Michigan Press, Michigan, 1972, p. 3.

[5] traducción propia.

[6] traducción propia.

[7] EIMAS, Peter D., MILLER Joanne L. (Eds.), Perspectives on the Study of Speech, Lawrence Erlbaum Associates, Publishers; Hillsdale, New Jersey, 1981, p. IX.

[8] CLARK y YALLOP, ob. cit., pp.6-7.

[9] DIETH, ob. cit., pp. 2-3.

[10] CLARK y YALLOP, ob. cit., p. 4; DAVENPORT, Mike, HANNAHS, S. J., Introducing Phonetics & Phonology, Editorial Arnold, London, 1998, p. 3.

[11] traducción propia.

[12] ABERCROMBIE, David, Studies in Phonetics & Linguistics, Oxford University Press, London, 1965,  prefacio; traducción propia.

 

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